
María Fernanda Álvarez: el proceso de planificación es maravilloso cuando se hace CON la comunidad.
Directora General de Turismo de la Ciudad de Santa Fe. Escritora, mentora, capacitadora y apasionada por la Planificación Turística Estratégica | Argentina.
María Fernanda Álvarez es una referente argentina en planificación turística estratégica con casi tres décadas de trayectoria en la gestión pública.
Actualmente se desempeña como Directora General de Turismo de la Ciudad de Santa Fe, donde ha liderado procesos clave de desarrollo del destino, incluyendo la elaboración y coordinación de tres planes estratégicos de turismo (1994, Santa Fe 2020 y Santa Fe Capital 2025).
A lo largo de su carrera también ha trabajado en la Dirección de Turismo de la Provincia de Santa Fe y en la Bolsa de Comercio de Santa Fe, consolidando una visión integral entre lo público y lo institucional.
Es autora del libro “Guía práctica, Cómo hacer un Plan Estratégico de Turismo, sin morir en el intento” y creadora del SICAT_SF, un sistema de inteligencia y calidad turística para la gestión del destino.
Su perfil combina gestión, conocimiento técnico y proyección internacional: integra redes de Destinos Turísticos Inteligentes a nivel nacional y latinoamericano, ha participado como experta en el desarrollo de normas IRAM para certificación DTI en Argentina y ha representado a su país en foros internacionales vinculados a ciudades inteligentes y gobernanza local.
Además, es conferencista, docente, mentora y divulgadora en medios especializados, destacando por su compromiso con un turismo planificado, innovador y sostenible.
Apasionada por la planificación estratégica, se ha consolidado como una voz influyente en el desarrollo turístico de destinos urbanos en América Latina.
Como Directora General de Turismo de la Ciudad de Santa Fe, ¿cómo describirías tu enfoque personal para integrar la planificación estratégica con los objetivos de desarrollo local sostenible?
Mi enfoque en la planificación turística y el desarrollo local está profundamente atravesado por mi historia y por el trabajo en territorio a largo de 30 años en el sector público.
En este camino, aprendí que planificar es escuchar y generar espacios de confianza y participativos en la comunidad, donde todos los actores y sectores estratégicos de la cadena de valor sientan que tienen un espacio donde se valora su opinión y experiencia.
Aprendí que la GESTIÓN (es decir la acción) es lo que logra transformar la realidad, y alcanzar metas y una visión compartida.
El proceso de planificación es maravilloso cuando se hace CON la comunidad, y es en este “laboratorio” donde se confirma que el turismo puede ser una herramienta poderosa para el desarrollo local, cuando se hace con responsabilidad.
Concibo la planificación estratégica como un proceso vivo, dinámico, adaptable a los distintos escenarios, humano y colectivo, que trasciende los períodos de gobierno, que se traduce en decisiones reales, acciones posibles y transformaciones sostenibles cuando la comunidad toma el plan como propio.
Me gustaría contarles un poco de mi historia y cómo empezó este proceso en mi ciudad, que puedo decir con mucho orgullo que lo comencé allá por el año 1995.
Siempre supe que la planificación era mi pasión. Por eso trabajé seis años ad-honorem, primero en la provincia y luego en el municipio, convencida de que el sector público era el ámbito donde podía cumplir mi propósito.
En aquel entonces, éramos contados con los dedos de una mano quienes creíamos en una “Santa Fe Turística”, de hecho, hablar de turismo estaba totalmente fuera de agenda en casi todos los sectores públicos y privados.
Recién recibida como Técnica en Turismo (T.S.T Inst. de Turismo Sol), y colaborando en la Municipalidad de Santa Fe, recuerdo que le propuse al intendente -con todo mi entusiasmo y fundamentos- encarar este proceso de planificación turística participativa y su respuesta fue: “¿te parece que la gente va a querer? pero…¿vos sabés hacer esto?”. Obviamente le dije que sí!
Hoy, mirando a la distancia, no sé cómo me animé con solo 21 años, pero así empezó todo, con la confianza y la oportunidad que me brindó el intendente y los funcionarios del área de la producción.
¡Contra todos los pronósticos, por primera vez en la ciudad reunimos a más de 43 sectores para comenzar el primer plan de turismo de Santa Fe! Y, para sorpresa de muchos, todos estaban felices de tener un espacio para opinar y participar, aunque sea para hacer catarsis. Sin embargo, lo más importante fue que el proceso estaba diseñado con una metodología clara y concisa, para que esos encuentros no fueran “asambleismos”, sino espacios productivos, donde se pudieran establecer una visión turística del destino, objetivos y planes de acción. Y así fue!
Luego de casi cuatro años del primer Plan Estratégico de Turismo 1995-1999, lamentablemente, las dos gestiones de gobierno que continuaron, dejaron sin efecto el proceso de planificación turística. Para ese momento, ya formaba parte de la planta permanente del organismo local de turismo municipal, y, desde mi lugar como empleada, insistí mucho -más de doce años- con distintos funcionarios para retomar el proceso, sin éxito. Aun así, y, a pesar de varias decepciones, nunca bajé los brazos.
En 2012 me propusieron ocupar un rol político como funcionaria de segunda línea en turismo, realizando tareas simultáneas con mi cargo de planta. Acepté al instante porque sabía que era la oportunidad para volver a impulsar la planificación turística estratégica.
Gracias a estas nuevas oportunidades, comencé nuevamente a liderar este proceso, y, desde entonces, la ciudad lleva 14 años ininterrumpidos de planificación turística estratégica, reuniendo a más de 150 actores y sectores en los talleres de participación, lo cual ayudó muchísimo a la maduración del destino y a trabajar de manera colaborativa asegurando la sostenibilidad del plan.
Avanzando en este apasionante camino, mi enfoque y liderazgo personal sobre la planificación estratégica en el territorio, se fue consolidando, perfeccionando incluso la metodología a partir de investigaciones de otras a nivel mundial, la experiencia territorial y el aporte de los conocimientos adquiridos en la Licenciatura en Turismo (UFASTA).
¡Hoy puedo decir con orgullo que la metodología de planificación turística estratégica que llevamos adelante en Santa Fe, es propia, basada en los conocimientos teóricos, pero mucho más en la práctica!
Creo que mi impronta más valiosa nace del trabajo sostenido en el territorio, al lado de los actores y sectores estratégicos, escuchando, articulando y construyendo juntos. Se alimenta de mi entusiasmo, de una curiosidad permanente, de crecer en este círculo de mejora continua por innovar en el sector público y en la gestión del destino.
También se fortalece en el aprendizaje constante que implica conducir equipos y coordinar procesos de planificación participativos, donde conviven múltiples miradas e intereses y donde el verdadero desafío es generar consensos.
En esos espacios entendí que la escucha activa, la cooperación y la colaboración entre áreas son claves y nos permite dejar los egos de lado y ejercer un liderazgo más consciente, con una mirada verdaderamente colectiva.
Cada nueva gestión de gobierno representa para mí un gran desafío personal y profesional. Implica saber interpretar y acompañar los objetivos de los nuevos funcionarios, y al mismo tiempo ser el nexo con un equipo de más de 40 personas y con el sector gremial municipal.
Mi rol es lograr que las prioridades y planes de cada gestión puedan articularse con los lineamientos del Plan Estratégico de Turismo que venimos trabajando desde hace tantos años, de manera que exista continuidad y coherencia, y que la sostenibilidad del destino no dependa de los cambios políticos.
Esto a veces se siente un camino solitario, no les voy a mentir.. Muchas veces me sentí agotada, sin embargo hoy tengo una enorme satisfacción de ver que es la propia comunidad la que se ha apropiado del plan y reclama su continuidad.
Para terminar esta pregunta, me gustaría destacar que uno de los puntos más importantes de mi enfoque personal en el proceso de planificación ¡es la acción! ¡Aprendí que la acción imperfecta mueve más que la inacción!
Elijo siempre tomar el territorio como un “laboratorio de experiencias” hacer, aprender y volver a hacer, porque en el error, en la prueba y en la equivocación es donde más se aprende, y, cuando esto se hace en “equipo ciudad” el aprendizaje -como también las responsabilidades- es compartido.
¿Cómo se trabaja en Santa Fe para fortalecer la gobernanza turística entre el sector público, el privado, el educativo y las comunidades locales?
Como mencioné anteriormente, en Santa Fe hace mucho que venimos trabajando en planificación turística estratégica, y al decir estratégica, es obvio que hablamos de “participativa”.
La sostenibilidad de los espacios participativos es lo que va fortaleciendo la gobernanza turística. Sin embargo, también es importante tener una mirada estratégica para saber cómo diversificar, ampliar y consolidar esa gobernanza. Les voy a dar 3 ejemplos concretos de cómo trabajamos esto en Santa Fe:
1-Investigamos y analizamos de manera permanente el ecosistema y la cadena de valor turística.
Entendiendo que el ecosistema turístico, es lo que hace posible que el turista pueda llegar y desarrollar sus actividades en un destino.
Involucra a todos los sectores, privados, públicos de distintos estamentos, académicos, educativos, gremiales, entidades intermedias, la cultura local, el ambiente, los vecinos, las normas en materia turística, de accesibilidad, etc. Es como un “gran sistema” donde todos están conectados y permiten que el turista tenga esa “red” receptiva en todos los aspectos.
La cadena de valor turística es el camino que recorre el turista desde que llega al destino hasta que regresa a su lugar de origen, y donde se va generando el valor cultural, ambiental y socioeconómico de lo que significa esta actividad como impacto en el destino.
El ecosistema y, por lo tanto, la cadena de valor turística, ha crecido y cambiado muchísimo a partir del 2020 y con las nuevas miradas de los DTI, donde se incorporan los aspectos de tecnología, innovación, accesibilidad, sostenibilidad entre otros.
Saber reconocer y convocar a los actores y sectores estratégicos de este ecosistema, es lo que nos permite ampliar nuestro gran círculo de Gobernanza Turística. Hoy, en nuestra ciudad, tenemos un gran universo de personas que participan en los talleres del plan estratégico.
2- Incorporamos la innovación, la creatividad y la inclusión como estrategia inteligente.
Un ejemplo práctico de esto, es un evento que propuse para fortalecer los vínculos locales. Hoy lleva el nombre de “Santa Fe Capital se Muestra”, ya llevamos 3 ediciones y ha crecido de manera exponencial!
Es un espacio de expo/ networking/ espacios de capacitación y rondas de negocios para que los actores y sectores locales muestren sus servicios y atractivos, y, de esta manera, puedan conocerse, afianzar sus relaciones personales y generar negocios locales! En el último encuentro se presentaron más de 100 stands, más de 30 rondas de negocios y capacitaciones en distintas temáticas. En todos estos eventos se han sumado las áreas de accesibilidad/derechos ciudadanos y adultos mayores, con una participación muy activa (stand y charlas de buenas prácticas).
Una de las cosas que no dejan de sorprenderme en los espacios de participación y en estos eventos, es ver la cantidad de actores y sectores que no se conocen, que nunca se habían sentado en una misma mesa, a pesar de vivir en una ciudad mediana y formar parte de la misma cadena de valor turística.
Por eso estos acontecimientos son una enorme oportunidad para la generación de negocios y articulación a nivel local, conocerse en persona y conocer los servicios, productos y experiencias que ofrecen los propios santafesinos de la ciudad y región. Incorporar espacios de capacitación, y por supuesto generar espacios de camaradería e intercambios de experiencias.
Este evento ya es un caso de éxito, especialmente por los negocios y vínculos que se conformaron a partir de estos encuentros.
3- La articulación con el sector educativo está plenamente integrada al proceso de planificación.
Trabajamos de manera sostenida con los tres institutos de turismo de la ciudad. No solo a través de pasantías de estudiantes en eventos y en los Centros de Información Turística, sino también incorporándolos como actores estratégicos en el plan.
Participan activamente en las instancias de trabajo, reciben capacitaciones, y articulamos enfoques técnicos desde el organismo local de turismo para acompañar tesis y proyectos académicos. Además, forman parte de espacios de visibilización con sumuestra educativa en eventos institucionales, por ejemplo en “Santa Fe Capital se Muestra”.
Con las universidades, la articulación es aún más profunda y estratégica. Trabajamos de manera mancomunada en la postulación del destino para eventos nacionales e internacionales, profesionales, académicos y científicos, y en el desarrollo de espacios de formación y actualización.
Un caso de éxito reciente fue el proceso de construcción de la marca turística. Este era un punto crítico identificado desde 2012 que nunca había logrado concretarse y que estaba mapeado dentro del plan de turismo como una deuda estructural.
En el marco del Plan de Desarrollo Estratégico “Santa Fe Capital Agenda 2030”, conformamos una mesa técnica específica de marca turística integrada por la Universidad Nacional del Litoral, la Universidad Católica, representantes del Buró de Eventos y el equipo de turismo local.
Con docentes especialistas en comunicación y diseño, talleres participativos, entrevistas a actores clave y el aporte técnico de la Subsecretaría de Turismo, logramos finalmente construir la marca turística de la ciudad.
Fue un proceso innovador y verdaderamente participativo, donde el sector académico no solo acompañó, sino que lideró técnicamente el proceso, demostrando cómo la gobernanza y la planificación estratégica pueden generar resultados concretos cuando cada actor asume y cumple su rol.
4- Trabajo sostenido del SAFETUR (Ente Autárquico Municipal de Turismo)
Por último, también es importante mencionar el SAFETUR (Ente Autárquico Municipal de Turismo) que trabaja de manera sostenible desde hace más de 15 años.
Forman parte de esta mesa -que se reúne mensualmente- todos los sectores privados directamente vinculados a turismo, concejales de la ciudad, otras áreas municipales como comunicación, deportes, cultura y planeamiento, y actualmente se incorporó al gremio UTHGRA (Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina).
Este es un espacio más dinámico y operativo, donde se van planteando temas y prioridades que surgen en la dinámica de la actividad, como asistencia ferias y eventos, viajes de promoción, etc.
En referencia a la importancia de la participación local. ¿Qué mecanismos concretos de participación ciudadana han sido más efectivos en tu gestión?
Creo que la participación ciudadana es, sin dudas, uno de los aspectos más desafiantes de sostener en un proceso de planificación turística estratégica.
Al inicio cuesta. Hay escepticismo y dudas. Pero el punto de inflexión se produce cuando el destino madura y los propios actores empiezan a ver que sus opiniones se incorporan en los objetivos, que sus propuestas son tenidas en cuenta y que, al momento de ejecutar los planes de acción, también forman parte de las responsabilidades.
Cuando los objetivos se cumplen, todos sentimos que desde nuestro lugar aportamos un granito de arena para transformar la realidad. Y ahí comienza el verdadero círculo virtuoso de mejora continua.
Porque es en ese momento cuando se comprende que el plan tiene un norte claro, que los espacios de participación no son decorativos sino vinculantes, y que cada aporte es necesario para avanzar hacia una visión colectiva, con una mirada verdaderamente holística del destino.
Ahora bien, para que esa participación sea efectiva y sostenible, hay algunos mecanismos que en mi experiencia han sido clave:
- Metodología clara y tiempos estrictos.
Los encuentros deben ser concretos y respetuosos del tiempo de todos. Si son 2 horas, son 2 horas. Ni un minuto más. Eso genera confianza y profesionalismo. - Cronograma definido y devoluciones en tiempo y forma.
No alcanza con reunirse. Es fundamental devolver la información procesada, mostrar avances y mantener el hilo del proceso. - Pocos objetivos y, sobre todo, alcanzables.
Esto evita frustraciones y permite mostrar resultados reales en el corto plazo. - Planes de acción concretos, con responsabilidades compartidas.
Distribuir tareas entre sector público, privado, académico y comunidad, con metas de corto, mediano y largo plazo. - Taller anual de seguimiento con sistema de “semáforo”.
Visualizar avances en verde y amarillo genera enorme satisfacción colectiva. Y cuando aparece el rojo, lejos de frustrarnos, es una oportunidad para replantear estrategias o ajustar el plan de acción. - Revisión y recalibración permanente.
La planificación es dinámica. Los contextos cambian, los escenarios se transforman. Ajustar metas y acciones demuestra madurez y evita rigidez innecesaria. - Foros virtuales de participación.
Abrir espacios digitales amplía la inclusión y permite que quienes no pueden asistir presencialmente también sean parte.
En definitiva, la participación se construye y se sostiene cuando las personas ven resultados, se sienten parte y comprenden que su voz incide en el rumbo del destino.
En tu experiencia, ¿cómo se puede lograr que la planificación turística estratégica se traduzca en beneficios reales y equitativos para la población local?
La planificación turística estratégica solo genera beneficios reales y equitativos cuando deja de ser un documento técnico y se convierte en un proceso político-social sostenido en el tiempo y para esto es fundamental que el proceso de planificación sea con la comunidad y los actores y sectores estratégicos que forman parte del ecosistema turístico del destino.
La equidad empieza en la mesa de planificación, porque no alcanza con “socializar” el plan terminado. Hay que incorporar actores reales, para lo cual, y, como mencioné en la segunda pregunta, se debe investigar el ecosistema de manera permanente.
Es necesario transparentar y democratizar los criterios de priorización, es decir los “ejes estratégicos para el destino” y esto debe ser compartido y consensuado con todos los actores.
El proceso de planificación permite pasar de proyectos aislados a una estrategia con impacto territorial, porque permite definir claramente qué modelo de desarrollo turístico quiere el destino y priorizar financiamientos/inversiones que distribuyan beneficios, en distintos sectores.
Les cuento un caso concreto y reciente en Santa Fe, que fue seleccionada por primera vez para integrar el Programa Nacional Promover Verano, con un apoyo económico de 13 millones de pesos (financiado por la Nación), a partir de un proyecto basado en el diagnóstico, las fortalezas y los desafíos del destino, trabajados en el Plan Estratégico de Turismo. Un impulso clave para fortalecer el posicionamiento del Santa Fe y modernizar su comunicación turística. (link de la nota completa https://goo.su/Y6P3LnI)
La planificación turística estratégica tiene muchas ventajas en este aspecto, y, una de las más claras es la posibilidad de acceder a financiamiento público, privado o de organismos internacionales. Muchas veces el problema no es la falta de dinero disponible, sino la falta de una base sólida que respalde los proyectos.
Un plan bien realizado, entendido como un proceso, demuestra que el destino se conoce, se piensa y se gestiona con inteligencia. Parte de un diagnóstico serio, identifica y prioriza fortalezas reales, se apoya en información confiable y se construye de manera participativa, con una visión compartida por la comunidad y los actores del turismo.
Quienes financian no buscan ideas sueltas. Buscan destinos con rumbo, objetivos claros y capacidad de gestión. Un Plan Estratégico ordena, reduce el margen de error y transforma oportunidades en proyectos viables y financiables.
Obviamente, hay que ser realistas, planificar no garantiza el financiamiento, pero no planificar lo vuelve casi imposible.
Si el turismo no se conecta con la economía local, no derrama, por el contrario, se fuga.
En este aspecto, especialmente en Latinoamérica y El Caribe, la gobernanza tiene un rol fundamental, debe ser real, y esto se traduce, como mencioné, en espacios formales de articulación público-privada-gremial-académica-comunitaria y el seguimiento con indicadores sociales, ambientales y económicos.
Esto debe ser así porque sin institucionalidad y legitimidad de la comunidad, el plan depende sólo del gobierno de turno, y esto es lo que trunca la sostenibilidad del proceso.
Otro aspecto importante es tratar de trabajar en indicadores que midan este “derrame equitativo”, no solo el crecimiento económico. Por ejemplo, el empleo local generado, el porcentaje de participación de PYMES y emprendedores locales en la cadena turística, la percepción de la comunidad y del turista, etc
Lo que yo diría en otras palabras GESTIÓN, GESTIÓN, GESTIÓN, lo que no se mide, no se gestiona y, si no se gestiona, no se puede cambiar la realidad. Pero ¡ojo! que esa gestión, es decir “el hacer”, debe ser de todos, no sólo del sector público o privado.
También es importante fortalecer y trabajar en la capacitación del sector, porque no puede haber equidad si los sectores y actores no tienen herramientas para participar del negocio turístico. ¡En la planificación estratégica este aspecto se contempla, y mucho!
Con los cambios permanentes de escenarios, la formación, el acompañamiento y el desarrollo de capacidades empresariales, públicas, académicas, gremiales y asociativas, se tendrán más personas con habilidades y talentos para hacer más competitivo el destino.
Es importante contribuir cada uno desde su lugar a un liderazgo consciente y con visión a largo plazo, porque lo que importa es la sostenibilidad y no la velocidad. Esto no es una tarea simple de entender, especialmente en nuestra región.
A menudo cuesta comprender que la planificación estratégica es un proceso sostenido en el tiempo, basado en la cooperación, la colaboración y un liderazgo compartido. Para que esto sea posible, es indispensable dejar de lado los egos individuales y priorizar el propósito colectivo. El crecimiento y el desarrollo, en el contexto actual, sólo pueden pensarse de manera asociada, y esto ya no es una opción, es una necesidad.
Asimismo, dimensiones como la inclusión y la accesibilidad no pueden quedar en el discurso, deben asumirse como decisiones políticas concretas que orienten la gestión y las acciones en el territorio.
Para finalizar se podría decir que para que la planificación turística estratégica se traduzca en beneficios reales y equitativos para la población local es necesario que, se construya con la comunidad, se sostenga con gobernanza real, se mida con indicadores claros y se fortalezca el ecosistema local.
¿Qué papel juega la inclusión y accesibilidad social en el turismo de Santa Fe y cómo se han incorporado en los planes estratégicos?
La planificación estratégica en las comunidades y gobiernos locales constituye una herramienta y, sobre todo, un proceso idóneo para abordar temas que muchas veces resultan incómodos, como la inclusión y la accesibilidad.
Digo “idóneo” —y no perfecto— porque en la mayoría de los destinos, especialmente en ALC, todavía hay muchas brechas significativas en infraestructura, educación y dimensiones socioculturales que integran la agenda de los “pendientes”.
Superar estas brechas exige un involucramiento responsable, coherente y empático de todos los actores que conforman la cadena de valor turística, asumiendo que la transformación no es individual sino colectiva, y por eso la planificación estratégica es la herramienta más idónea para hacerlo.
El 2020 marcó un cambio brusco de la realidad, especialmente en los países latinoamericanos, donde quedó demostrado que la forma de gestionar los territorios debe cambiar.
Podría hacer un paralelismo con los cambios que han tenido que enfrentar muchas empresas, adaptándose a los distintos escenarios, y las cuales debieron cambiar con el paso del tiempo, integrando la responsabilidad social empresaria (RSE) a sus organizaciones.
Lo mismo ocurre en nuestras comunidades, en las cuales, para lograr un avance de manera inteligente en materia turística, y que esto sea sostenible en un círculo de mejora continua, la gestión hoy ES UNA RESPONSABILIDAD DE TODOS, lo que menciono en mi libro como “Responsabilidad Social Comunitaria” (RSC).
Para que esto suceda, el cambio debe ser cultural,y, debido a que actualmente comenzamos a hablar de destinos turísticos inteligentes (DTI), empezamos a transitar estos caminos adeudados en muchos destinos, como la accesibilidad, la inclusión de otros actores y sectores, el diseño universal de experiencias, espacios, infraestructura, servicios, comunicación accesible y productos turísticos.
Los VALORES que tiene la sociedad, son claves para hacer frente y formar parte de estos procesos, y esto es así, porque las personas son las que “hacen” las comunidades y contribuyen a su evolución a través del hacer. Para que un destino sea “Smart”, la educación y el desarrollo económico y sociocultural inclusivo deben ser esenciales (ODS 2030)
Orgullosa de este trabajo de planificación estratégica hace más de 10 años en “equipo ciudad”, debo decir que hoy han cambiado mucho las discusiones de los espacios participativos, hoy se sientan a la mesa actores y sectores que nunca habían participado, y son relevantes temas que antes no estaban en “la agenda”.
El ejemplo más claro en Santa De, es que se incorporó la “Inclusión y Accesibilidad” y la “innovación, Tecnología y Calidad” como ejes estratégicos transversales al resto de los ejes del plan de turismo.
De este plan surgió por primera vez la “Mesa Técnica Inclusión” que integran varios actores y sectores públicos, privados y de organizaciones intermedias que representan este ecosistema.
En esta mesa técnica hemos consensuado y avanzado con un plan de acción concreto que incluye relevamientos territoriales midiendo 40 indicadores de accesibilidad en los espacios turísticos, incorporamos LSA en eventos y paseos turísticos de la ciudad, se realizó el primer evento de pesca adaptada, estamos trabajando de manera conjunta para brindar charlas de información turística y buenos tratos, especialmente de cara a los juegos Sudamericanos que tendrán lugar en setiembre, se está trabajando en una ordenanza sobre este tema, etc.
Constituye un avance significativo contar con diversos representantes de esta temática, exponiendo sus necesidades y realizando aportes constructivos en los espacios de debate. Pero lo verdaderamente trascendente es ver cómo actores y sectores académicos, públicos, privados, gremiales y profesionales independientes escuchan con atención y apertura estos aportes en los ámbitos de discusión turística.
Esto es muy importante porque, por primera vez, el turismo accesible comienza a abordarse con esta profundidad y de manera sistemática desde el organismo local de turismo junto a la comunidad.
En Argentina existen más de 5 millones de personas con discapacidad y que impacta de manera directa en más de 15 millones de argentinos, si valoramos su entorno próximo (Alejandro López, Fundador de la Red Turismo Accesible de Argentina)
Este es un dato relevante, pero más aún lo es, si incluímos en este aspecto adultos mayores, personas con discapacidad no permanente, familias con bebés, y podría seguir la lista, para entender que necesitamos habilitar el ocio, la recreación y el disfrute del tiempo libre para todos por igual.
Queda mucho por hacer, pero sin lugar a dudas la planificación estratégica es la base para conformar las políticas públicas turísticas con una comunidad que acompañe de manera inclusiva, empática y colaborativa para trabajar sobre las debilidades en estos aspectos.
¿Cómo ves el rol de la innovación pública y ciudadana en la gobernanza turística del futuro?
La innovación pública y ciudadana, es lo que nos permite afianzar y potenciar la Gobernanza Turística en nuestros destinos.
Cuando hablamos de innovación, lo asociamos rápidamente a lo tecnológico, sin embargo, el término “innovación” no se limita sólo a éste aspecto, y es más ¿simple? de lo que pensamos: generar un cambio positivo y tangible en la realidad de nuestra comunidad, organización o un sector determinado.
Hoy se habla bastante sobre innovación pública y ciudadana en discursos políticos y académicos, pero quizás no terminamos de entender el concepto en la práctica.
La innovación ciudadana, que, como todo nuevo paradigma, tiene algo de complejidad, pero no es imposible. es un nuevo enfoque donde los ciudadanos, actores y sectores de una comunidad “deben” involucrarse en los planes de su comunidad, opinar, debatir, acordar, analizar, asumir responsabilidades y coaccionar de manera activa con otros sectores para lograr el cumplimiento de objetivos comunes.
Por otro lado, el sector público también debe hacer lo suyo en este nuevo escenario, escuchando de manera activa y empática los temas que, verdaderamente, están en la agenda de la sociedad. Y ustedes dirán, y ¿esto es innovación pública? y si! se los digo con conocimiento de causa! Que el sector público escuche y ponga en “su agenda” las inquietudes y/o problemas reales de las personas, ¡es un enorme cambio!
Muchas veces el sector público, pareciera tener una “agenda de gobierno paralela”, y ni hablar del ámbito legislativo, donde a veces generan “proyectos” sin consultar con los sectores adecuados, muchos rozan lo disparatado, y otros están tan fuera de la realidad que la factibilidad de los mismos es nula, ni que hablar de la mala optimización de los recursos.
¡Por eso los procesos participativos son tan importantes! Porque son ámbitos donde parecería que los planetas se alinean -o al menos es lo que se intenta- donde los proponen herramientas y soluciones que parten de ellos mismos, detectando de manera colectiva desafíos comunes y diferentes maneras de resolverlos (sector público-privado) a través de la acción, responsabilidad e involucramiento real.
Es importante hacer funcionar ambas lógicas -Innovación pública y ciudadana- para obtener resultados óptimos, y, de esta manera, se pueda gestar otro gran pilar en nuestros territorios: la gobernanza abierta y colaborativa, lo que en definitiva, hará sostenible los proyectos y políticas públicas turísticas.
En escenarios latinoamericanos tan dinámicos y convulsionados en distintos aspectos sociales, educativos, culturales, ambientales y económicos, la gobernanza abierta y colaborativa, es más necesaria que nunca. Permite fortalecer las relaciones, optimizar los recursos, construir una mayor confianza entre el gobierno local y los actores de la cadena de valor turística y, una de las cosas más importantes, lograr un compromiso e involucramiento real y sostenible por parte del sector público y privado.
Para comenzar a trabajar en la inteligencia turística, lo prioritario en nuestras comunidades, es cultivar la innovación pública y ciudadana, generando un ecosistema propicio para la co-creación de soluciones innovadoras y colectivas (gobernanza), enriqueciendo el diseño de políticas públicas turísticas que representen soluciones a las verdaderas necesidades de los actores y sectores, y que las mismas se adapten a los desafíos multidimensionales y dinámicos de los escenarios turísticos.
La planificación estratégica es la herramienta para contribuir con este cambio de paradigma.
¿Qué es para María Fernanda Álvarez el turismo sostenible?
El turismo sostenible busca equilibrar las dimensiones fundamentales en la económica, la sociocultural y la ambiental. No se trata solo de crecer, sino de hacerlo generando empleo genuino e inclusivo, distribuyendo ingresos en toda la cadena de valor, fortaleciendo el tejido social y cuidando nuestros recursos naturales, culturales y patrimoniales.
Desde mi experiencia en Santa Fe, la planificación turística estratégica es el instrumento que permite traducir — muchas veces — ese concepto de sostenibilidad en políticas públicas concretas.
Porque la sostenibilidad necesita método. Y ese método es la planificación que nos permite diagnosticar con claridad, ordenar prioridades, definir objetivos alcanzables, establecer planes de acción y evaluar resultados. Pero, sobre todo, fortalecer la gobernanza y crecer de manera colaborativa como destino.
También creo que la sostenibilidad se expresa en el legado, aquello que inspira a otros a continuar, a mejorar lo hecho y a sostener el compromiso colectivo y el sentido de pertenencia. Es dejar huellas que fortalezcan a los distintos grupos que integran nuestro hábitat y que permitan que el desarrollo no dependa de una gestión, ni de una persona, sino de una comunidad consciente y comprometida con su propio futuro.
Por eso escribí mi libro, Guía Práctica Cómo hacer un Plan Estratégico de Turismo, sin morir en el intento. Nació con un propósito claro, AYUDAR a municipios, comunas, organizaciones, emprendedores, docentes y estudiantes a animarse a planificar.
Es un libro práctico, simple, directo, con lenguaje amigable para que todo el mundo pueda comprender, basado en más de 30 años de experiencia liderando procesos reales en territorio. Allí enseño -si se me permite la expresión- el paso a paso de la planificación estratégica, de manera práctica y clara, para achicar el margen de error y avanzar hacia destinos más inteligentes y autogestionados.
Porque para que exista la sostenibilidad de estos procesos es necesario dejar estos procedimientos escritos, lo cual no sólo alienta a la cultura de la calidad, sino que también nos ayuda a dejar una huella en cualquier sector en el que podamos desempeñarnos.
En mi caso es el sector estatal, al cual amo y en el que creo profundamente, como organismo transformador de realidades, de equidad, desarrollo, inclusión y facilitador de la vida del “resto de los mortales”.
Me faltan unos años para retirarme del sector público, sin embargo poder contribuir de esta manera es algo que hago desde el corazón, porque quiero devolver algo de tanto de lo que la vida laboral me ha brindado! Hoy el libro ya forma parte de la Dirección de Turismo de Santa Fe, y ya ha trascendido fronteras! más de 240 ejemplares vendidos, presente en 17 provincias argentinas, más de 80 localidades y en países como España, República Dominicana, Chile, Uruguay, Cuba, Bélgica y Paraguay.
Mi deseo es dejar una huella que fortalezca la cultura organizativa, fomente el orgullo de pertenecer a un equipo turismo ciudad, que evite, quizás, repetir errores, que sirva para una posible fuente de inspiración y aprendizaje. Poder ayudar a la motivación y la generación de compromiso, impulsando la creatividad, la innovación, buscando nuevas formas de avanzar y de evolucionar.
El legado es un componente clave que tiene que ver con la transmisión de valores y principios, y que forma parte de la sostenibilidad turística, de la base sobre la cual se construyen tanto los equipos de trabajo como las comunidades.
Por último quiero agradecer muchísimo a Juan Luis Pons Rubio por darme la hermosa oportunidad de que conozcan mi historia, mi pasión y mi labor diaria! GRACIAS JUAN!




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