Juan Luis Pons Rubio

Juan Luis Pons Rubio

Doctor en Biología, Técnico y Dinamizador de Medio Ambiente

17 Ago 2021 | Empresa | 2 Comentarios

María Eugenia Molina Wellig: la agenda de negocio ha de ser la misma que la agenda de sostenibilidad, el tiempo del rediseño es ya, ¡¡porque no hay planeta B!!

María Eugenia Molina Wellig: la agenda de negocio ha de ser la misma que la agenda de sostenibilidad, el tiempo del rediseño es ya, ¡¡porque no hay planeta B!!

Consultora en SG de calidad y desarrollo sostenible ODS-ONU. Comunicadora política e institucional. Evaluadora de políticas públicas. Emprendedora y formadora.

Su formación y experiencia de trabajo es multidisciplinaria, con énfasis en turismo, administración hotelera, gerenciamiento gastronómico, sistemas de gestión de calidad, gestión de proyectos, administración pública, políticas públicas, comunicación en salud, comunicación política e institucional y marketing digital.

Forma parte de numerosas entidades a nivel nacional e internacional, tales como la Red de EvaluAr (Políticas y Programas Públicos), Red de Académicos para el Gobierno Abierto. En la ciudad autónoma de Buenos Aires forma parte del Centro de Investigaciones del Instituto de Desarrollo Económico y Social y además es miembro de la Alianza para el Gobierno Abierto (Open Government Parternship). Recientemente ha participado como miembro fundador en CITEC, Comunidad Internacional de Turismo Sostenible en Contingencia. 

Se define como emprendedora del sector Travel Tech, comunicadora y gestora cultural.

Ciudad autónoma de Buenos Aires y Corrientes, Argentina

¿Qué estrategias sigue tu empresa para contribuir al desarrollo sostenible de vuestra zona de actuación?

Nos ubicamos como agentes activos e influyentes de cambio, por eso buscamos contribuir al desarrollo sostenible aplicando como estrategia principal, un enfoque sistémico, holístico, inclusivo y empático para la planificación de proyectos, con implementación de acciones y posterior evaluación de aquellos resultados. En este sentido entendemos que, avanzar hacia el logro de los ODS supone desarrollar, métodos de planificación adaptables, centrados en el aprendizaje y experimentación, sumado a la participación de múltiples actores y sectores, y la co-creación. 

Tenemos la convicción que una cultura de sostenibilidad requiere de un ambiente abierto y favorable a las prácticas sostenibles, donde se estimule el desarrollo de estas acciones comprometidas con la causa tanto interna como externamente. Por lo que, para crear esa cultura sostenible son importantes, los programas de capacitación constantes y campañas de concienciación, ya que al implementar una política de sostenibilidad en las empresas, cada acción diaria cuenta, como por ejemplo, separación de residuos, reducción de gastos energéticos y agua, reutilización y reciclaje de materiales; voluntariado corporativo; mentorías sociales para el desarrollo de habilidades personales y laborales; programas de madrinazgo/padrinazgo a colegios sostenibles; talleres itinerantes de reciclaje y compostaje; ODSmate (mate: infusión típica nacional de producción correntina) un ciclo de webinars internacionales para la regeneración del turismo post covid junto a expertos y actores del sector turístico; iniciativas ciudadanas para impulsar la acción parlamentaria a favor de la agenda 2030, los ODS, la acción por el clima, la educación de calidad, el turismo sostenible, las ciudades y comunidades sostenibles, la pesca sostenible, la paridad de género, el trabajo decente y crecimiento económico, producción y consumo responsable; entre otras. 

Como marca sostenible y como líderes aceleradores nos planteamos, la responsabilidad de poder inspirar cambios en la sociedad, yendo más allá de nuestro metro cuadrado, influyendo positivamente en nuestros vínculos y con el ambiente, construyendo espíritu comunitario y pisando territorio. Por lo que, nos enfocamos en generar valor sostenible y despertar propósito en cada destino y en cada emprendedor/a que acompañamos. 

Desarrollamos consultoría en gestión y desarrollo turístico local, planificación y acciones bajo ejes de sostenibilidad, gobierno abierto, calidad, innovación, accesibilidad, inteligencia, digitalización, alineados a indicadores y referenciales definidos según Agenda 2030, diagnósticos locales y sistemas de gestión de calidad/ normalización de calidad. Asimismo, facilitamos el diseño e implementación de estrategias, planes de comunicación de gobierno, campañas electorales, marketing digital y publicidad orientado a los destinos turísticos, PyMES y emprendedores con compromiso hacia la sostenibilidad. 

Para aquellos que quieran crecer, aplicar realmente modelos de gestión y negocios, ofrecemos ciclos a medida de formación, mentorías, entrenamientos dirigidos a agentes de cambio tanto públicos como privados, del sector turístico, creativo, productivo, industrial e inmobiliario.

En la actualidad, nos encontramos en un proceso de implementación de un sistema de gestión con metas priorizadas e indicadores de seguimiento, buscando hacer frente principalmente desde la intervención de nuestra consultora a los ODS: 4- Educación de Calidad, 5- Igualdad de Género, 8- Trabajo decente y crecimiento económico, 11- Ciudades y comunidades sostenibles, 12- Producción y consumo responsable, 13- Acción por el clima y 17- Alianzas para lograr los objetivos.

¿Cómo crees que ha influido la pandemia en los hábitos de los turistas?, ¿y en los de tus clientes?

A priori en este contexto sanitario, pienso que los turistas “más responsables” al recuperar la confianza de viajar, tienen en cuenta tal vez como nunca antes, la seguridad en términos de salud pública de los destinos, (o al menos, lo serían en su imaginario). Lo que implicará, que los destinos en general y en particular el sector turístico, experimente un proceso de transformación. Adaptarse a las nuevas necesidades, cumplir con los estándares de normas y requerimientos biosanitarios internacionales y regionales. Además, los turistas de la nueva realidad ya atraviesan y demandan una aceleración de lo digital y de un modelo de turismo verdaderamente sostenible, donde no sólo prime el factor económico sino se conjuguen la mirada social y ambiental. 

En estos momentos, se destaca una mayor elección a destinos no masificados, demandado por mercados nacionales e internacionales, inclinando una tendencia hacia la tranquilidad del campo, destinos rurales y del interior, de sol y playa, con marcada tendencia por la naturaleza, la aventura, lo ecoturístico, slow travel, mientras que, el turismo urbano se ve algo más retraído. En Argentina, además, por las extensísimas y severas medidas de distanciamiento social, preventivo y obligatorio, se ha evidenciado un boom inmobiliario desde grandes urbes hacia entornos rurales. 

Tanto la pandemia como el teletrabajo motivaron una incipiente movida por parte de algunos destinos turísticos de captar nómades digitales/ workation. Iniciaron una encuesta desde un portal de viajes internacional, donde según la plataforma el 57% de los viajeros argentinos está interesado en tomarse unas workations durante el presente año. Desde que existió gradualmente la posibilidad de volver a viajar en nuestro último verano, lo han realizado. El 61% opta por destinos de playa, 46% de naturaleza para visitar parques naturales. Para el 41%, si ese lugar tiene montañas va mejor, en tanto 39% busca climas cálidos y el 37% destinos cercanos a su familia. Prefieren 39% alquiler de departamentos, casas o villas, 34% elige hoteles y un 10% resorts. 

Las amenidades o amenities recobran una gran relevancia por motivo laboral, Wi-Fi, escritorios, conectividad a dispositivos (TV compatible con Chromecast, altavoces Bluetooh, aire acondicionado, servicios de desayuno, pileta, buenas vistas desde la habitación, equipamiento de cocina y check in las 24 horas. El informe es un estudio global, donde se encuestaron a más de 47000 viajeros a lo largo del planeta, se han tomado las respuestas de los argentinos.

Hace pocos meses con avances en la vacunación y para llevar alivio a las economías locales, han habilitado viajes regionales, allí se dio un movimiento de flujos de turistas más conscientes, luego de tanto tiempo separados, han retomado viajes por visitas a familiares directos. Debido a las limitaciones de servicios terrestres de larga distancia, se han incrementado los viajes en automóviles particulares y de segmentos intergeneracionales. 

En relación, a viajes internacionales y teniendo en cuenta que mi país es uno de los pocos que pone cupos a sus propios residentes para el regreso, desalentando de esta forma el turismo emisivo, son limitados los flujos de nacionales que viajan al exterior en busca del verano europeo, caribeño o norteamericano principalmente, en este último, seducidos por la facilitación del acceso a la vacuna contra el covid. 

Por otra parte, ahora se analiza autorizar el ingreso al país de turistas extranjeros que se hayan aplicado las dos dosis de las vacunas contra el coronavirus, pcr negativo al ingresar y luego de cumplir una cuarentena obligatoria, el fin es comenzar a mover la actividad más golpeada, o sea, la turística. Es algo que están haciendo en este momento también en la vecina República de Uruguay. 

Para nuestra temporada de invierno actual, los destinos más elegidos por los nacionales, como viene sucediendo tras la reactivación del turismo, (teniendo presente que aquí influyó el factor fase sanitaria en la que se encontraban), son: Buenos Aires, Bariloche, Ushuaia, Mendoza, Córdoba, Salta e Iguazú, que se mantienen en el ranking de los más populares. Recordemos que la Ciudad de Buenos Aires, es una de las capitales más visitadas de América Latina, y ha sido una de las que más ha sufrido el confinamiento extendido por brotes. 

Se prefieren viajes cortos con un promedio de siete días de estadía, cercanos porque todavía existe cierta dosis de incertidumbre; la flexibilidad y el pago en cuotas son clave, así como las opciones de paquetes, que incluyen vuelo, alojamiento, traslados y asistencia para los viajeros. 

Sin embargo, el contexto sigue siendo complicado ya que, en comparación con la temporada de 2019, previo a la pandemia, la venta de pasajes y estadías en Bariloche por ejemplo, tuvieron una caída del 87%; Ushuaia bajó un 84%; y Mendoza, un 88%. Las ventas al exterior solo se están concretando para septiembre y octubre de este año y marzo 2022, y el principal destino es Brasil, ofrece tarifas muy atractivas, aunque todavía hay mucha incertidumbre por las restricciones a los viajes al exterior (según datos aportados por agencia mayorista acreditada). En este aspecto, las agencias, hoteles o aerolíneas, pensaban sumar más ventas para esta época y mejorar los resultados, la limitación de los cupos de vuelos aéreos vuelve improbable la reactivación de ventas nuevas. 

 

Las agencias estiman que, la indefinición durante varias semanas por parte de los gobiernos de cuándo sería el receso escolar, afectó la planificación de las vacaciones y la decisión de compra de viajes por la Argentina. Hubo registros estables, en los últimos tres meses, a través de compras de paquetes a centros de esquí. Entendiendo que, se trata de fanáticos que no esperaban la definición del calendario escolar. 

Se irá posicionando el turismo consciente, responsable, ecoturístico, creativo, comunitario, cultural, productivo, slow travel, turismo experiencial, de vivencias cotidianas que un lugareño puede transmitir a quiénes nos visitan y contagiar el amor por la pachamama (palabra quechua que significa madre tierra). Las empresas estarán ante turistas más empáticos y sensibles que eligen este tipo de experiencias, y todo se presentará más al alcance gracias a la accesibilidad que ofrece el uso de la tecnología.

Con lo descrito anteriormente, puedo vincular la situación de nuestras alianzas, en el caso de consultoras del exterior con quiénes proyectamos acciones presenciales/territoriales para Latinoamérica y puntualmente para mi país, se han visto reprogramadas por la situación sanitaria y económica del sector, sumado a las restricciones de ingreso de extranjeros a la Argentina que prevén si todo marcha bien epidemiológicamente, la reactivación de llegada de turistas internacionales para el último trimestre de 2021 como fijo, aunque en las últimas horas evalúan su adelanto. En virtud de lo cual, para contrarrestar surgieron hermanamientos a distancia, que plantean redes de trabajo sinérgicas, donde podamos establecer alianzas, estar conectados y generar ámbitos de contención y co creación.

En el caso de los destinos turísticos y emprendedores a los que acompañamos al principio, han estado cerrados para el turismo, lo que los obligó a reinventarse y adaptarse, utilizando este tiempo de confinamiento para implementar protocolos de bioseguridad, desarrollar nuevos productos y servicios acorde a la demanda interna, perfilando a otros segmentos de la cadena de valor y sus planes estratégicos, de marketing, comunicación y comercialización. Aumentar su presencia y engagement en redes sociales, apostar a la capacitación de las organizaciones y emprendimientos, sumar procesos y procedimientos de calidad, entre otros. Acerca de ello en el mundo se proyecta que, la calidad de lo experiencial será más fuerte, ya que los turistas presentarán más exigencias con sus planes de viaje, manifestando mayores expectativas, e irán hacia las marcas de su confianza. Se movilizarán por experiencias auténticas, de impacto, acrecentándose el turismo comunitario que refleja cultura y permite convivencia con el local. Afianzando así, los viajes con propósito, donde se sea más consciente y responsable del impacto ambiental y cultural, con opciones de turismo creativo que ofrezca cultura, arte, arquitectura, historia, gastronomía, música, entre otros.

¿Puede servir esta crisis para repensar el modelo turístico que teníamos hasta ahora?

De hecho, queda claro como esta crisis significa una oportunidad para repensar juntos el sector turístico y su contribución a la Agenda 2030, a la naturaleza y al Acuerdo de Paris sobre el cambio climático (más latente debido a lo confirmado en el último informe de ONU), representando una posibilidad, para trabajar en un turismo más sostenible, inclusivo y resiliente. Mediante la acción colectiva y la cooperación de nuestros pueblos podremos promover su contribución a la Agenda 2030, hacer que se convierta en un sector inclusivo, neutro en carbono que aproveche la innovación y la digitalización, incluya los valores de las comunidades anfitrionas y cree oportunidades de trabajo decente.

Personalmente encuentro que esta pandemia, vino a acelerar los tiempos de las transformaciones hacia la inteligencia, la accesibilidad, la resignificación de los datos. Las nuevas tendencias de experiencias, como por ejemplo en zonas rurales, harán que se requiera de una conectividad e inversión adecuadas, apoyo a la promoción, preservación, educación del patrimonio natural y cultural, de fomento de la transformación digital, desarrollo de habilidades, perfiles y productos necesarios, así como una sólida cooperación público-pública. Asumiendo que, la creación de valor a través del turismo debe abordarse desde una perspectiva holística que involucre a todos los demás sectores y actividades de la cadena de valor del turismo, bajo una mirada educativa y de sensibilización. 

Hay que pensar más allá de un modelo económico de máximas ganancias lo más rápido y concentrado posible, replanteando esquemas de sostenibilidad, dado que es un sector vulnerable ante desastres naturales o sociales. En referencia, no se trata sólo de vender productos, servicios, sino de proyectar la sensación de compartir con otras culturas, intercambiar e integrarse, respetar, poniendo en práctica la paz mundial, honrando al ambiente y a las comunidades anfitrionas, donde los prestadores de servicios reciban el pago de comercio justo. 

Por otro lado, sabemos que el turismo es eficaz a la hora de ofrecer oportunidades de empleo a mujeres y jóvenes. La mayoría de ellos, son trabajos temporales, a tiempo parcial e informales. En otros casos, existe una cobertura de seguridad social inadecuada, salarios bajos y desigualdad de ingresos en relación con los hombres, los roles de gerenciamiento, dirección, decisión y poder le son relegados a aquellas. Por lo que, es oportuno para sumarlos a los cambios post pandemia.

¿Qué pasos son necesarios que se den desde las empresas para afrontar esta “nueva normalidad” de la que tanto se habla?

Como mencioné, se debería mejorar la confianza de los viajeros; investigar y comprender acerca de las nuevas tendencias del mercado y de los impulsores de la demanda, comprometerse a gestar modelos de negocios resilientes, mucho más resilientes e inclusivos, sacando ventaja de la concienciación y la mirada 360º de la sostenibilidad. 

De este modo, pensar en términos de marca sostenible, permitirá definir el propósito orientado a una acción y redefinirse a partir de un sistema de mejora continua, que sea capaz de movilizar una aceleración accionable, que escale hacia la sostenibilidad a corto plazo. Preguntándose para que son útiles más allá de su metro cuadrado, donde pueden hacer la diferencia, contribuyendo a su entorno de forma positiva y reduciendo lo negativo. Aquí se despiertan liderazgos que inspiren cambios tanto dentro como fuera de la empresa. Como sector privado, tenemos la responsabilidad de impulsar influenciadores positivos en su entorno y en el sector, conectando con los ciudadanos y con las comunidades. Tal vez surja la pregunta que nos interpele como organización, ¿cómo queremos hacer lo que veníamos haciendo?

Asimismo, hacer de la sostenibilidad un catalizador de la innovación, que facilite a analizar el ciclo del producto/ servicio para encontrar oportunidades de mejora, gracias a la experimentación podremos innovar mediante datos. Comprendiendo que, el sistema circular estará basado en el riesgo y retorno, más el impacto, donde todas las empresas que no transformen su negocio se quedarán sin él. Aspirando a que la cadena de valor tenga un efecto multiplicador como componente de la ventaja competitiva, que accione con transparencia, con principios humanos, inclusivos y de equidad, y que comparta el liderazgo con su equipo para generar el cambio en todo el ciclo. Con el foco puesto en la gobernanza, tomando decisiones sostenibles en conjunto a nuestros equipos diversos, inclusivos y empoderados, donde la agenda del negocio sea la misma que la agencia de sostenibilidad, el tiempo del rediseño es ya, ¡¡porque no hay planeta B!!

Tú que has trabajado en organismos públicos desde puestos gerenciales, ¿cómo podrían las administraciones ayudar a las empresas a afrontar la “nueva normalidad” en el turismo?

Para responderte tengo que resaltar que, las PyMES (pequeñas y medianas empresas) representarían alrededor del 80% del ecosistema turístico en el mundo, que las mismas se vieron afectadas incluso al día de hoy por las restricciones, lo que impactaría negativamente -entre otras cosas-, en comunidades vulnerables que hallaron en la actividad turística un vehículo y motor para impulsar su desarrollo y su inclusión económica. 

Aunque suene reiterativo si me permitís, me gustaría recalcar el siguiente mensaje, “el turismo, impulsado por los sectores público y privado, no solo es una fuente de divisas esencial, sino que tiene el potencial de servir como una ‘herramienta’ de desarrollo para fortalecer las cadenas de suministro, mejorar la productividad de las empresas locales, crear genuinamente puestos de empleo y generar oportunidades para las mujeres y los jóvenes”. De naturaleza económica transversal y profundidad social, el turismo posee un rol privilegiado para contribuir a las sociedades y comunidades a regresar al crecimiento y la estabilidad, dado que, ya ha demostrado históricamente su gran capacidad de resiliencia para recuperarse como sector, y al mismo tiempo, liderar una recuperación económica y social mucho más inclusiva. Claramente que para esto pueda darse, es prioritario el apoyo, respaldo y reconocimiento político gubernamental. 

La reflexión me permite compartir algunas posibles acciones por parte de los gobiernos:  medidas de confinamiento inteligentes y efectivas que no incurran en detener la economía; gestión y aseguramiento de vacunación de la población local y del sector en cuestión; información al sector, tanto los organismos gubernamentales como las asociaciones pueden preparar orientaciones y actualizaciones sobre todas las medidas que se toman, comunicárselas al sector y los miembros que las integran. 

Además, mantenerlos informados respecto de los programas de apoyo y sus bases; protocolos biosanitarios y pautas de atención para alojamiento, gastronómicos, agencias de viajes, prestadores de servicios turísticos y artísticos, guías de turismo locales; medidas de reactivación dirigidas al sector turístico en general, en particular en las zonas más afectadas con apoyo financiero; programas de asistencia de emergencia; planificación e implementación de medidas de recuperación del Estado nacional y subnacionales como  agencias de desarrollo internacional; lanzamiento de planes de capacitación e infraestructura para destinos turísticos, fondos de auxilio y capacitación turística, destinado a que las PyMES puedan solventar gastos, proteger empleos con sueldos mínimo vital y móvil, capacitar a trabajadores y trabajadoras, créditos para prestadores turísticos, incluyendo guías y agentes de viajes; programas de inversiones turísticas, con mejoras que fortalezcan la oferta turística, podrían centrarse en reconstruir lugares turísticos para que sean más sostenibles, lo que crearía puestos de trabajo en la reconstrucción, además de aumentar su atractivo y fomentar la competitividad (Plan 50 Destinos abarca obras de infraestructura turística en las 24 provincias de mi país); fondos de promoción turística internacional, para continuar proyectando los destinos nacionales en el mundo tras la pandemia; ingresos alternativos con maneras innovadoras de comercialización, programas pre viajes, pagar por adelantado (caso de PreViaje Argentina tiene como objetivo fomentar la demanda de turismo interno y dinamizar la economía en la etapa postpandemia.

El Estado Nacional entregó un crédito equivalente al 50% de las compras realizadas en Turismo para gastos de consumo en el sector durante 2021), consumir en casa, como visitas virtuales, audioguías para paseos, recetas de cocina en línea de restaurantes u hoteles, clases de yoga, de spa, y servicios de take away de comida a domicilio; planificación y comunicación, mesas interministeriales junto a los prestadores turísticos de los destinos afectados y acuerdos conjuntos público- privado- cooperación internacional para tratar cuestiones financieras y agilizar todo tipo de medidas; reducciones de carga tributaria, implementar políticas de mitigación suspendiendo o reduciendo los pagos de impuestos sobre la renta, las tasas para las empresas, el impuesto al IVA (valor agregado) y otros cargos que se aplican, incluidos el aplazamiento de la retención de impuestos y pago de las licencias por enfermedad para proporcionar alivio al personal con ingresos reducidos; apoyo para condiciones biosanitarias, entregar apoyo financiero público o suministros a las empresas para gestionar los costos derivados de hacer frente a los efectos del virus, como servicios de limpieza profunda; reducir la deuda, los bancos están ampliando la asistencia en materia hipotecaria y los aplazamientos del reembolso de los préstamos; y todas aquellas medidas que puedan ser tomadas según la situación geopolítica, socio financiera y sanitaria de cada país. 

El camino hacia la recuperación del turismo y los viajes demandará innovación y colaboración. Lamentablemente, no tenemos certeza de cuando esto finalice, por lo tanto, tendremos que contar con un plan que sume a Gobiernos, al sector privado, tercer sector y la sociedad civil, reversionando los modelos de comercialización y gestión para adaptarlo al nuevo perfil que surgirá post covid, que responde más a un turismo consciente, turismo responsable, a un slow travel, a un turismo en contacto con la naturaleza, lo rural y la aventura.

¿A quién le toca liderar la recuperación del sector? (administración, universidad, empresa, …)

Primero, hablaríamos “como ideal” de un compromiso país para salir adelante, considerando la influencia directa en la actividad turística de las políticas internacionales, migratorias, macroeconómicas, reglamentarias, de seguridad, etc., aplicadas por parte de los Estados nacionales. Evaluando ahora desde una menor escala diríamos que, si bien el gobierno/ administración pública/ parlamento/ justicia, lideran medidas de recuperación de una provincia o destino marcando su rumbo, hoy más que nunca, éstos últimos representantes deben lograr acuerdos y mesas de diálogo con una amplia participación ciudadana, de trabajadores, sector empresarial y productivo, creativo y cultural, Universidad, organizaciones sociales, asociaciones, entre otros implicados. 

Es por eso que será imperioso promover la discusión en múltiples espacios de intercambio, razonando de esta forma que, debe abordarse de forma plural, holística, interconectada y con perspectiva país y a la vez replicarlo a la región y al destino en particular. Evidenciándose pues, el rol trascendental de los gobiernos para ubicar la recuperación del sector turístico como prioridad estatal y hacerla figurar en la agenda local de la política. 

Para complementar cabe mencionar que, en los últimos años, se ha reconocido cada vez más la necesidad de una gestión sólida y planificada de los destinos turísticos. Hoy por hoy, reafirmada en tiempos excepcionales de pandemia, entendiendo que los países y destinos con mayor ordenamiento y gestión de calidad, estarán más fortalecidos institucionalmente para atravesar esta crisis en comparación de los más informales e improvisados. Es así como, en respuesta a varios desafíos y cambios de paradigma, los principales actores del sector turístico y afines se reconfiguran y promueven “Organizaciones de Gestión de Destinos”, que lideran con un mandato más amplio, atendiendo la planificación estratégica, la coordinación y la gestión de una gama completa de actividades, dentro de una estructura de gobierno adecuada, con la integración de diferentes partes interesadas que operan en el destino con metas comunes. 

Lo cierto es que, al destino le viene bien contar con una visión que plantee involucrar a los residentes y la comunidad local, en la política de turismo y el proceso de toma de decisiones, su implementación con alineada verdaderamente en el público (P) – privado (P) – comunitario (C). Como parte de esa evolución desde la comercialización hasta la gestión. Donde cada organización de Gestión de Destino actúe como entidad líder en el destino turístico, teniendo un papel crucial en la promoción de una mayor participación del sector, sus industrias, así como los responsables políticos y de toma de decisiones con el desarrollo sostenible (referenciando a OMT).

¿Qué son los ODS y cómo pueden las empresas del sector turístico contribuir a los mismos?

Por 2016 casi todos los países del mundo comenzaron a implementar la Agenda 2030 para el “Desarrollo Sostenible” de Naciones Unidas. Adhiriendo el año anterior, a los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible y 169 metas, que sirven como una hoja de ruta para los Estados miembros, con la finalidad de erradicar la pobreza y generar un desarrollo sostenible, con un enfoque de derechos, bajo la premisa de “no dejar a nadie atrás”.

La Agenda común propone un paradigma de desarrollo mediante una vinculación armónica establecida bajo tres dimensiones: la económica, la social y la ambiental, como única vía posible para satisfacer las necesidades de las generaciones actuales, sin comprometer las necesidades de las generaciones venideras. Siendo un llamado a la cooperación entre los países, para alcanzar el objetivo aspiracional de eliminar la pobreza en el mundo, en todas sus formas y dimensiones. 

Para ello, es necesario generar modalidades de contribución y asociación, fundadas en el conocimiento disponible para lograr la movilización de los recursos científicos, tecnológicos y monetarios. Estos recursos permitirán alcanzar las metas mediante un desarrollo inclusivo y equitativo, en el que sea universal el respeto de los derechos humanos y la dignidad de las personas.

Por otra parte, recordemos que, las empresas del sector turístico pueden y deben contribuir tanto directa como indirectamente a todos los ODS. Concretamente, el turismo aparece en Metas de los Objetivos tales como: 8, 12 y 14, que están respectivamente relacionados con el desarrollo económico inclusivo y sostenible, el consumo y la producción sostenible, el uso sostenible de los océanos y los recursos marinos. Añadiendo la transversalidad del sector turístico, el aporte al cumplimiento de los ODS por parte del sector privado, es por ende, transversal a todos los ODS.

Haber trazado una estrategia y política empresarial sostenible, como parte de un cambio organizacional, será de gran beneficio a las empresas puesto que, les permitirá hoy hacer frente al nuevo marco de la sostenibilidad turística en tiempos de regeneración. Evolucionando de un enfoque convencional del ‘saber hacer’ del sector turístico, hacia otro sostenible por evidencias. 

Para ello, podrán inclinarse a la inversión en renovación de infraestructuras, mejora de condiciones laborales del equipo, gestión de la transparencia, intercambio de conocimiento tanto tecnológico como organizacional, con startups por ejemplo, relaciones y contextos que faciliten el emprendimiento como valor compartido, perspectivas de igualdad de género y diversidades, son una muestra de políticas de inclusión social; estrategias de adaptación que orienten a la formación y aprendizaje continuo, formación en valores y ética, comunicación asertiva, transversal y personalizada. Lo que repercute en cercanía, mejora rotaciones y bajas; estrategias de apertura para llevar adelante alianzas y sistemas sinérgicos con otras empresas y organizaciones, ya sea intersectorial y/ó intrasectorial, entre otros. Volviéndose no sólo más competitivas sino más conscientes y responsables, lo que les favorece como marcas influyentes que inspiren a otras a visualizar, materializar y experimentar el camino de la sostenibilidad y los ODS.

Para complementar, la mayoría de las empresas de diversos rubros, hacen zoom en algunos ODS más que otros, siendo habitualmente: ODS 8- Trabajo decente y crecimiento económico, 3- Salud y Bienestar, 5- Igualdad de Género, 4- Educación de Calidad, 11- Industria, Innovación e Infraestructura. En este aspecto, es una realidad que las grandes empresas aún dejan postergadas algunas acciones y asumen una postura pasiva en los objetivos vinculados con la conservación ambiental, como: acción por el clima, protección de ecosistemas acuáticos y terrestres, etc. 

Vemos entonces como, es elemental que las empresas comiencen a alinearse con las metas de ODS, dado que, no sólo se trata de la dirección del futuro de la economía en el mundo entero, sino que se está demostrando en esta pandemia que las empresas que contemplan diversas dimensiones: sociales, ambientales y financieras poseen más resiliencia para ponerse de pie.

Como cierre, me gustaría dejar un mensaje, “toda crisis trae consigo oportunidades” pienso que ‘el momento es ahora’, para convertir la gestión de la calidad e innovación, la empatía y la sostenibilidad en nuestra normalidad y filosofía de vida. Dicha contingencia mundial, nos exige un marco más sólido para medir todos los efectos del turismo y elaborar políticas con base empírica, sostenida en la calidad de los sistemas de inteligencia de datos, los enfoques con base científica y los mecanismos de evaluación basados en indicadores y metas claras como los propuestos en los ODS, reafirmando la profesionalización y excelencia de carácter urgente del sector en todos los niveles.

 

María Eugenia Molina Wellig

María Eugenia Molina Wellig

Consultora en SG de calidad y desarrollo sostenible ODS-ONU. Comunicadora política e institucional. Evaluadora de políticas públicas. Emprendedora y formadora.

Para vos Juan vaya toda mi gratitud y reconocimiento por habilitar este tipo de espacios plurales, especializados y de enorme fraternidad que sirven para apoyarnos y apoyar a nuestro sector, y promueven ciudades y comunidades más sostenibles, inclusivas, resilientes y de gran humanidad.

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Diplomada en Turismo, Especialista en Turismo Responsable, Desarrollo y Cooperación. Coaching Social para la Motivación y los Procesos de Cambio. Docente...

2 Comentarios

  1. Juan Luis Pons

    Muchísimas gracias, María Eugenia, por tu intervención en esta propuesta de entrevistas para hablar sobre el turismo sostenible, en tu caso, desde el rol de la empresa.

    En unas muy interesantes respuestas, nos has contado como podemos contribuir a avanzar en el camino hacia la sostenibilidad desde un prisma global y por supuesto desde tu experiencia desde la empresa.

    Sobre cómo avanzar para ir alineando los Objetivos de Desarrollo Sostenible con los objetivos de la empresa. Una explicación muy completa en la que nos muestras, por ejemplo, datos concretos procedentes de encuestas a cerca de cómo ha influido la pandemia en los hábitos de los turistas.

    Sin duda, una entrevista para volver a releerla y podernos acercar más a la realidad actual de la actividad turística en Argentina.

    Resalto esta frase tuya “toda crisis trae consigo oportunidades” y a la que añades: “pienso que ‘el momento es ahora’, para convertir la gestión de la calidad e innovación, la empatía y la sostenibilidad en nuestra normalidad y filosofía de vida”.

    Gracias de nuevo.

    Responder
  2. Juan Manuel Arrabal Gómez

    Totalmente de acuerdo con María Eugenia y con Juan cuando coinciden en expresar que de toda crisis surge una oportunidad de cambio y mejora.

    Responder

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